Prestamos Urgentes
February 28th, 2010A medida que avanza la crisis económica mundial, las personas se ven cada vez mas complicadas a la hora de llegar a fin de mes con su sueldo. Los prestamos urgentes fueron desarrollados por las entidades financieras como respuesta a esta situación. El encarecimiento de los costos de vida, la desvalorización de la moneda, la crisis hipotecaria, son todas circunstancias que han llevado a que la gente solicite un préstamo urgente a la hora de pagar su hipoteca, la cuota del coche o las cuentas de cada mes. No falta tampoco quien lo solicita para pagar un capricho, ya sea un vestido, un par de calzados o el último teléfono móvil.
Los prestamos urgentes le dan a aquellos que necesitan efectivo inmediato la posibilidad de acceder a él y solucionar sus problemas monetarios temporales devolviendo luego el efectivo en pequeñas cuotas con un tipo de interés relativamente alto en comparación con otros préstamos. Las cantidades a prestar normalmente no exceden los $15.000, en plazos que pueden llegar a los 60 meses (es decir, 5 años).
Como su nombre lo indica, la tramitación de esta clase de préstamos difiere de la de otros prestamos y credito en que las entidades que prestan el dinero hacen un estudio muy somero de la situación financiera del cliente. En general estos análisis no demoran más de 48 horas, de modo tal que el prestatario (es decir, la persona que recibe el préstamo) pueda disponer del dinero un plazo de entre 2 días y una semana, aunque existen casos en que el plazo de espera puede aproximarse a las 2 semanas.
Debido a las condiciones especiales de falta de solvencia financiera del solicitante, muchos bancos se rehúsan a conceder estos préstamos, aun si el prestatario posee una cuenta en dicho banco. Esto ha llevado a que otras instituciones financieras hayan comenzado a otorgarlos. El problema con estas empresas, es que las tasas de interés son bastante elevadas (pudiendo llegar al 15%), y las moras por atrasos en los pagos pueden ser muy altas, hasta el punto de complicarnos más nuestro débil estado financiero.
Por eso, lo mejor es evitar este tipo de créditos. Sin embargo, si su situación financiera es tal que no ve otra alternativa, lo mejor es que compare los montos y los tipos de interés que le ofrecen las diferentes opciones del mercado. De esta forma se estará asegurando de obtener el préstamo que mejor se adapta a sus necesidades con la menor tasa de interés.
Lo primero que debe hacer es evaluar con sinceridad su capacidad real de endeudamiento. Tal vez esté confiando en estos préstamos sin estar seguros de que podrá pagarlo luego. También es conveniente que no solicite más dinero del estrictamente necesario. Recuerde que luego tendrá que devolverlo y los altos tipos de interés pueden hacer que termine pagando hasta un 50% más del valor original (por ejemplo, si retiró $1.000, acabará por pagar $1.500)
Además, en el contrato del préstamo, todos estos datos deben quedar claramente establecidos a fin que no haya problemas o sorpresas mientras está saldando su deuda, intereses incluidos.
Una ventaja que ha introducido las nuevas tecnologías es la agilización de los trámites de solicitud de los préstamos, pues ahora, en lugar de acudir a alguna agencia o sucursal de la financiera, alcanza con llenar un formulario desde internet o llamar por teléfono.
En internet también existen sitios donde se ofrecen prestamos urgentes, generalmente de persona a persona, con muy pocos requisitos, pero como contrapartida poseen los intereses mas altos del mercado, pudiendo en casos extremos llegar al 30%. Esto se debe a que la gente que no ha podido acceder a ningún otro préstamo es finalmente quien recibe esta clase de préstamos. El problema radica en que esta clase de gente generalmente no puede hacer frente a esta deuda, y por eso la tasa de morosidad es bastante alta, con lo cual es el prestamista quien tendrá que hacer frente a la situación. Por otra parte, en este caso mas que nunca es necesario que lea cuidadosamente el contrato, para no caer en estafas, pues no sabemos nada ni tenemos garantías sobre quien nos está prestando el capital.